Ganadería
Advierten que hay 30 días para evacuar unas 30.000 cabezas de ganado de las islas del Paraná
Productores ganaderos de las islas del Paraná advierten que unas 30.000 cabezas podrían quedar comprometidas por la creciente y reclaman más infraestructura portuaria.
La creciente del río Paraná podría obligar a evacuar unas 30.000 cabezas de ganado de las islas del departamento Victoria, frente a Rosario, en un plazo estimado de 30 días. Leonardo Scarparo, productor ganadero y presidente de la Comunidad Islera Asociación Civil (CIAC), advirtió que los establecimientos han comenzado a organizar el traslado de animales ante el avance del agua.
Aunque actualmente numerosos sectores del humedal permanecen secos y permiten el pastoreo, Scarparo sostuvo que las condiciones podrían cambiar rápidamente. Según sus estimaciones, el río podría registrar aumentos de entre 10 y 12 centímetros diarios, saturando la capacidad de absorción de los terrenos más bajos. "Yo le diría que hay 30 días más o menos", expresó.
El productor explicó que la información hidrológica ha permitido anticipar las tareas, aunque advirtió sobre las dificultades logísticas y la falta de campos disponibles en tierra firme, lo que complica el operativo. En las islas del departamento Victoria suelen pastorear entre 40.000 y 50.000 vacunos, y se estima que alrededor de 30.000 animales podrían verse afectados si la creciente obliga a desalojar los establecimientos.
En el momento de la entrevista, el hidrómetro de Puerto Rosario registraba 3,30 metros, mientras que los niveles de alerta y evacuación se ubicaban en 5 y 5,50 metros, respectivamente. Sin embargo, la principal preocupación de los productores no es solo la altura actual del río, sino el tiempo necesario para trasladar los rodeos. Scarparo relató que, aunque algunas áreas están secas, el tiempo apremia.
El dirigente también expresó su preocupación por la evolución de las condiciones climáticas en los próximos meses, mencionando el desarrollo de El Niño hacia fin de año como un posible factor complicador para la actividad ganadera.
La anticipación en la evacuación es un aspecto positivo en comparación con otras crecientes. Scarparo destacó que los productores han recibido información con suficiente antelación y han comenzado a reducir la cantidad de animales en las islas. Recordó lo ocurrido en 2007, cuando lluvias locales provocaron una subida abrupta del río y una importante mortandad de animales, lo que resalta la importancia de la planificación actual.
A pesar de contar con mejores herramientas tecnológicas y de información, Scarparo aclaró que conocer el comportamiento del río no elimina los obstáculos para retirar miles de cabezas de ganado en un período reducido. Uno de los principales problemas es la disponibilidad de infraestructura para trasladar los animales desde las islas hasta tierra firme. Algunos establecimientos tienen accesos directos a la Ruta Nacional 174, pero muchos dependen del transporte fluvial, lo que complica aún más la situación.
La evacuación no termina al llegar a tierra firme, ya que los productores necesitan encontrar campos con pasturas suficientes para mantener los rodeos. La sequía previa y la ocupación de los campos continentales han reducido las posibilidades de conseguir lugares adecuados. Scarparo advirtió que algunos ganaderos podrían verse obligados a trasladar los animales a establecimientos de engorde a corral o venderlos, lo que podría tener consecuencias económicas y tributarias.
Además, Scarparo denunció un conflicto judicial que limita las posibilidades de realizar tareas de mantenimiento y mejoras en los establecimientos. La Comunidad Islera Asociación Civil, creada en 2020, reúne a alrededor de 100 productores y cuestiona una medida cautelar que restringe intervenciones humanas en el territorio.
Frente a este escenario, Scarparo insistió en la necesidad de declarar la emergencia agropecuaria en Entre Ríos para aliviar las consecuencias económicas del traslado de los animales. El objetivo inmediato de los productores es evacuar la hacienda antes de que el agua alcance los sectores más bajos, pero también preocupa la continuidad de las explotaciones y el costo de regresar a las islas cuando descienda el río.
Scarparo, cuya familia desarrolla actividades ganaderas en la zona desde 1938, destacó que la producción isleña está estrechamente vinculada con los ciclos naturales del Paraná. "Esta es una forma de vida: esto va a pasar, vamos a volver a entrar a las islas, va a volver a haber bajantes y cada vez nos iremos preparando mejor", concluyó.
Fuente: El Once