Nación.Economía y política
Milei, atrapado entre los datos y la política: cuando la planilla no alcanza
El Gobierno logró avances en el Senado, pero la caída del PBI y el aumento del desempleo complican el relato libertario y generan tensiones internas.
La línea que divide lo político de lo económico suele ser demasiado delgada. La suba del desempleo, por ejemplo, plantea la pregunta: ¿es un problema político o económico? Las variables se cruzan y terminan por configurar un mapa único, especialmente cuando el Gobierno ha atado su éxito político a que determinadas planillas cierren en verde.
El proyecto de La Libertad Avanza se centra en objetivos económicos. El Presidente, que delega la política, ha tardado en entender que ambas cuestiones van de la mano. Esta semana, el Gobierno encontró un respiro en el Senado con la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal II y la media sanción de la Ley de Biocombustibles, que eleva los cortes de biodiésel y bioetanol, un viejo reclamo de las provincias.
Sin embargo, las planillas muestran otra realidad. La caída del PBI en el segundo trimestre y el aumento del desempleo han encendido luces de alarma, chocando con el empecinamiento presidencial por presentar las bondades del modelo a través de estadísticas. Milei repite que todo marcha acorde al plan, desestimando las tensiones económicas que, según él, son amplificadas sin fundamento por los medios.
En Casa Rosada, se dedica tiempo a explicar a los funcionarios cómo responder a los periodistas, con la máxima de “Datos, respondan con datos”. El problema surge cuando los datos son negativos y la interpretación más benévola no logra acomodarlos. La ley de Campbell, formulada por el psicólogo Donald Campbell, sugiere que cuanto más se utiliza un indicador cuantitativo para tomar decisiones, mayor es la presión para distorsionarlo, lo que puede corromper el proceso que se pretendía medir.
Milei ha convertido el equilibrio fiscal, la inflación, el riesgo país, las reservas y el crecimiento en parámetros centrales para evaluar su administración. Sin embargo, la dificultad aparece cuando esos indicadores no avanzan en la misma dirección. Por ejemplo, el descenso del PBI se explica principalmente por la baja del consumo, que el propio Milei niega con imágenes de shoppings llenos, algunas de las cuales han sido cuestionadas por su autenticidad.
El desempleo ha vuelto a niveles que no se veían desde 2021, y la industria ha sufrido su peor caída en 16 meses. A pesar de que el Gobierno alardea de la creación de puestos de trabajo, el desglose muestra un aumento de la informalidad frente al empleo registrado. El consumo, que supuestamente “vuela”, en parte responde al gasto en tarifas y transporte, mientras otros rubros muestran retrocesos, como la caída del consumo de carne en más del 9% en agosto.
La necesidad de exhibir resultados positivos ha creado un sistema lleno de asteriscos, alejado de la realidad. En algunos casos, se ha llegado a la tentación de romper el termómetro para justificar una temperatura que coincida con la retórica oficial. Un ejemplo claro fue la no implementación de la nueva fórmula del IPC, que habría arrojado una inflación más alta, lo que llevó a la salida de Marco Lavagna del INDEC.
Más recientemente, la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) ha sido objeto de atención. La bicameral que supervisa el organismo modificó su reglamentación antes de la llegada del Presupuesto. La renuncia de Gabriel Esterelles, quien estaba al frente de la OPC, fue seguida por el nombramiento de María Eugenia David Du Mutel de Pierrepont, quien tiene la mayor antigüedad en la conducción del organismo.
Los números también afectan la relación con los gobernadores, quienes fueron beneficiados por la Ley de Biocombustibles. Algunos mandatarios se han acercado a la Rosada para discutir el Presupuesto, que contempla una suba de la coparticipación y una caída de los ATN, que dependen de la voluntad del Gobierno.
En el plano político, preocupa a los mandatarios que cada vez más libertarios se lancen a disputarles el pago chico. La senadora Patricia Bullrich ha expresado su descontento por no haber sido advertida de un ajuste en discapacidad, lo que ha generado tensiones internas. Mientras tanto, el desgaste del Gobierno y los indicadores a la baja son observados por el PJ, que ya muestra a Sergio Massa y Axel Kicillof como potenciales aspirantes a la sucesión de Milei.
La paradoja para Milei es que hizo de los números su principal herramienta para explicar la realidad. Mientras lo acompañaron, fueron su mejor argumento político. Ahora, algunos comienzan a moverse en sentido contrario. Se puede discutir el termómetro, pero es más difícil discutir la temperatura.
Fuente: Ámbito