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Andrés Malamud: “El problema de la Argentina no es cultural: es un Estado que no premia al que cumple ni castiga al que incumple”
El politólogo analizó la convivencia democrática, el avance libertario y las fallas institucionales que afectan el desarrollo argentino.
Andrés Malamud, politólogo, sostiene que los problemas de Argentina no son de carácter cultural, sino que se deben a la incapacidad del Estado para establecer reglas e incentivos que ordenen la vida social. En una entrevista en Infobae al Regreso, comparó la convivencia democrática en Argentina con la de Estados Unidos y Brasil, analizando el ascenso de Javier Milei y la crisis de representación de los partidos tradicionales.
Malamud cuestionó el funcionamiento de las instituciones, señalando que la intensidad de la confrontación política en Argentina no se traduce necesariamente en mayores niveles de violencia. "Argentina es muy agresiva retóricamente. En la práctica somos mucho más pacíficos", afirmó, al comparar el país con otras sociedades de la región y Estados Unidos. Mencionó los asesinatos de candidatos y periodistas en América Latina y el asalto al Capitolio estadounidense del 6 de enero de 2021 como ejemplos de violencia política.
El politólogo explicó que la década de 1970 dejó una enseñanza sobre la resolución pacífica de conflictos, a pesar de que la democracia no ha logrado resolver los problemas económicos del país. "La democracia no alcanzó para la economía", afirmó, señalando que Argentina ha consolidado mecanismos de alternancia política, pero no ha construido instituciones efectivas para resolver sus problemas estructurales.
Malamud rechazó las explicaciones que atribuyen los problemas de comportamiento social a características culturales, utilizando el dilema del prisionero de la teoría de juegos para ilustrar cómo las decisiones individuales pueden resultar perjudiciales para el conjunto. "Argentina tiene un problema de organización colectiva, no de racionalidad individual", sostuvo, argumentando que las personas actúan según sus intereses cuando no hay mecanismos institucionales que incentiven el respeto a las reglas.
El politólogo también criticó la falta de consecuencias para quienes incumplen las normas y la ausencia de incentivos para quienes las respetan. "Si te portás mal no hay castigo y si te portás bien no hay premio", resumió. En este contexto, la Justicia juega un papel central, y Malamud cuestionó que los gobiernos recurran a tribunales extranjeros para garantizar la inversión en lugar de fortalecer el sistema judicial argentino.
Al analizar el ascenso de Javier Milei, Malamud identificó dos componentes en el fenómeno libertario: el rechazo a la dirigencia tradicional y la demanda de respuestas concretas ante la crisis económica. Este malestar, según él, ha sido alimentado por la gestión de la pandemia y el deterioro de las condiciones económicas. Además, destacó la centralidad de la economía en la competencia electoral, señalando que en la elección pasada compitieron Milei, un economista, y Massa, el entonces ministro de Economía.
Malamud también observó un cambio territorial en la política argentina, interpretando el crecimiento de La Libertad Avanza como una reacción del interior del país frente a la concentración de decisiones en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Relacionó parte del malestar con la experiencia de la pandemia y las restricciones sanitarias impuestas por los líderes porteños.
Sobre el peronismo, Malamud consideró que atraviesa una crisis de conducción y proyección nacional, afirmando que actualmente no hay un partido peronista, radical o del PRO, y que el único partido nacional es La Libertad Avanza. También mencionó que el crecimiento de las actividades petroleras y mineras podría modificar los equilibrios económicos entre las provincias y el conurbano bonaerense.
Finalmente, comparó la situación argentina con las tensiones sociales en Europa, destacando que las movilizaciones juveniles en ciudades como París y Milán están impulsadas por dificultades materiales, como el acceso a la vivienda. Malamud concluyó que las dificultades económicas y la falta de perspectivas son factores centrales para comprender las demandas de cambio entre las nuevas generaciones.
Fuente: Infobae