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    Nación.Comercio exterior

    Los precios del comercio exterior superan los de 2003-2012

    A pesar de un superávit comercial récord y términos de intercambio favorables, el crecimiento económico en Argentina es limitado y no se traduce en mejoras en empleo y salarios.

    3 min de lectura

    Gráfico sobre precios de commodities y comercio exterior en Argentina
    Foto: Ámbito

    Argentina se encamina hacia un superávit comercial de más de u$s20.000 millones en 2026, un récord real desde 2009, según estimaciones privadas. Este notable desempeño del sector externo se debe a una combinación de factores, incluyendo una actividad económica deprimida en sectores que demandan muchas importaciones, un aumento en las cantidades exportadas, impulsadas principalmente por el dinamismo de Vaca Muerta, y precios internacionales muy favorables.

    Los datos del INDEC indican que los términos de intercambio, que miden la relación de precios entre las exportaciones e importaciones argentinas, fueron en el promedio de los dos primeros trimestres de 2026 un 2,2% superiores a los del bienio 2021-2022 y un 3,4% más altos que en el bienio 2011-2012, los últimos períodos con precios elevados en términos históricos. Este nivel actual es el más alto desde que el organismo comenzó a registrar estos datos en 1986.

    La consultora LCG reportó que en agosto, la ganancia por términos de intercambio fue de alrededor de u$s350 millones, acumulando u$s1.840 millones en el año, lo que equivale al 10% del saldo comercial acumulado de u$s18.000 millones.

    El aumento de precios de los commodities, impulsado por la guerra en Medio Oriente, ha encarecido la energía, un sector donde Argentina ha tenido una balanza de dólares positiva desde 2024. Además, el precio de la soja alcanzó recientemente su máximo en casi tres años, cotizando a u$s484 por tonelada al 1° de septiembre, gracias a la reactivación de las compras chinas y el deterioro de las condiciones de cultivo en Estados Unidos.

    A pesar de estos factores favorables, el crecimiento económico en Argentina ha sido limitado y concentrado, sin traducirse en mejoras significativas en empleo y salarios. En comparación, el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita creció a una tasa promedio anual del 5,2% entre 2003 y 2012, mientras que en los últimos tres años, el crecimiento promedio fue del 1,7%, con retrocesos en empleo y salarios.

    Guido Zack, director de Economía de Fundar, señala que una de las diferencias clave entre los períodos es la mayor demanda de dólares actual, impulsada por la deuda externa y la formación de activos externos. Además, destaca que la política fiscal juega un papel crucial en el crecimiento económico, sugiriendo que el Gobierno enfrenta una disyuntiva entre permitir cierta expansión del gasto o mantener un equilibrio estricto que podría afectar la actividad económica.

    Hernán Herrera, del Instituto Argentina Grande (IAG), también enfatiza la necesidad de una expansión fiscal para impulsar el crecimiento, aunque advierte que se requieren fuentes de financiamiento para evitar que esta expansión se traduzca en inflación. Un informe del IAG indica que, a pesar de la entrada de dólares, el Estado invierte menos que nunca en infraestructura.

    Por su parte, Bautista Santamaría, economista de Empiria, menciona que el equilibrio fiscal puede ser expansivo, pero su efecto no es infinito y puede volverse negativo. Desde la asunción de Milei, la economía ha cambiado de un enfoque en el consumo interno a uno centrado en las exportaciones, lo que significa que los beneficios de los términos de intercambio son captados principalmente por los sectores exportadores.

    Los especialistas coinciden en que existen limitaciones estructurales que impiden un crecimiento similar al de los años 2000, como la mayor demanda de dólares por parte de individuos y empresas, y subrayan la importancia de políticas fiscales que acompañen el buen desempeño del sector externo.

    Fuente: Ámbito

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