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Encrucijada estratégica y desafíos de competitividad para la Argentina
La relación entre Estados Unidos y China plantea desafíos estratégicos para Argentina, que debe diversificar sus alianzas y potenciar su competitividad en un contexto global cambiante.
La relación entre Estados Unidos y China ha evolucionado hacia una rivalidad estructural caracterizada por la disputa tecnológica y el exceso de capacidad exportadora asiática. Esto exige a América Latina actuar con una estrategia informada y pragmática. En el Coloquio de Idea, Margaret Myers destacó que los países de la región deben equilibrar sus vínculos comerciales sin ignorar las líneas rojas impuestas por Washington en sectores estratégicos como telecomunicaciones e infraestructura.
Nicolás Aguzín, por su parte, subrayó que el gigante asiático se distingue por su escala colosal, hipercompetencia y una enorme masa de talento en ingenierías, superando el simple mito de los subsidios estatales. Para competir eficazmente en este escenario global, Argentina necesita movilizar su ahorro interno a través de un sólido sistema financiero y potenciar sectores clave como los centros de datos para inteligencia artificial. El éxito dependerá de combinar la diversificación de alianzas internacionales con la capacidad del sector privado para innovar y adaptarse a las nuevas reglas del mercado mundial.
Myers, profesora y Directora Ejecutiva del Institute for America, China, and the Future of Global Affairs, planteó que el conflicto entre Washington y Pekín ha evolucionado desde fricciones comerciales hacia una disputa central por la supremacía tecnológica, enfocándose en la inteligencia artificial, las reglas del comercio global y la arquitectura financiera internacional. Esta dinámica impulsa una tendencia hacia el desacoplamiento selectivo en sectores estratégicos.
Aguzín, único ejecutivo no chino en presidir la Bolsa de Hong Kong y la Bolsa de Metales de Londres, desmitificó la idea de que el modelo chino repose únicamente en el engaño o en subsidios estatales masivos. Recordó que el gasto público total en China representa el 32% del PBI, una proporción inferior a la de Estados Unidos (38%) y Francia (56%). El dinamismo del mercado chino se sustenta en su capacidad de generación eléctrica, que es 2,5 veces mayor a la de Estados Unidos y 70 veces superior a la de Argentina.
El capítulo de los analistas geopolíticos del Coloquio abordó los ejes estratégicos clave para que Argentina construya resiliencia y competitividad. Se destacó la importancia del pragmatismo geopolítico y la diversificación activa, sugiriendo que Argentina no puede desvincularse de ninguno de los dos gigantes. Esto exige una diversificación activa de alianzas con EE.UU., Europa y otros actores, junto con una política de Estado específica hacia China orientada a la reducción selectiva de riesgos.
Aguzín advirtió que, aunque la inversión extranjera aporta la chispa inicial, la sostenibilidad del crecimiento requiere ahorro interno. Se identifican oportunidades concretas en sectores estratégicos emergentes, como la infraestructura de data centers para Inteligencia Artificial, un mercado que demandará 10 billones de dólares globales y en el que Argentina cuenta con ventajas de ubicación y clima.
Fuente: El Litoral