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El etanol en el tanque que ahorra en el costo de la nafta argentina
El presidente de Maizar destacó la importancia del etanol en la nafta y la necesidad de transformar el maíz en origen para mejorar la rentabilidad y sostenibilidad.
La nafta súper (Grado 2) posee un mínimo de 95 octanos (RON 95), siendo el combustible adecuado para la mayoría de los automóviles y motocicletas convencionales en el país. Sin embargo, su calidad se ve mejorada gracias a la mezcla con etanol, que tiene un octanaje de 115. "La nafta que viene del petróleo tiene solo 85 octanos y el etanol tiene 115 de octanaje. Así que todas las naftas premium que ustedes ven en los surtidores se logran a través de la mezcla con etanol. No es un subsidio, no es una mejora: es una necesidad que tiene hoy la nafta premium para mejorar la calidad y la sustentabilidad del medio ambiente", afirmó Federico Zerboni, presidente de la Asociación de Maíz y Sorgo de la Argentina (Maizar).
Zerboni realizó estas declaraciones en la comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados de la Nación, en el marco del debate por la nueva ley del sector que fue aprobada por el Senado el 17 de septiembre. Esta norma propone elevar del 12% al 15% el componente de etanol en las naftas que se expenden en Argentina, garantizando un cupo del 6% para el etanol proveniente de la caña de azúcar y otro 6% para el elaborado a base de maíz. El 3% restante quedará abierto a la competencia entre distintas materias primas.
El ingeniero Zerboni también destacó la importancia de transformar el maíz en origen para evitar que el costo del transporte anule la rentabilidad del grano. "Si el maíz no se transforma en origen, el flete se come la renta", advirtió, enfatizando la necesidad de producir biocombustibles y proteína animal para agregar valor y hacer rentable el cultivo.
En comparación con sus competidores, Argentina transforma apenas el 30% de su producción de maíz, destinando entre el 2% y el 3% a la producción de bioetanol, mientras que países como Estados Unidos y Brasil procesan la mayor parte de su producción localmente. Zerboni subrayó que la industrialización en origen es clave para generar arraigo territorial y evitar la migración rural hacia las ciudades.
Además, el bioetanol debe ser analizado no solo desde el punto de vista energético, sino también por su impacto en la economía circular agropecuaria. La molienda de maíz genera burlanda, un subproducto que se utiliza como insumo nutricional para el ganado, generando clústeres productivos en las cercanías de las plantas de procesamiento.
Finalmente, Zerboni mencionó el caso del estado de Mato Grosso en Brasil, que logró un notable crecimiento económico a través de un ordenamiento territorial efectivo y la colaboración entre el sector público y privado, transformando su economía y mejorando el bienestar de su población.
Fuente: El Litoral