Nación.Crédito y economía
El crédito no arranca y en el mercado crece un interrogante
El Banco Central optó por un esquema de control de agregados monetarios para bajar la inflación. En ese marco, el crédito aparece como otra forma de poner dinero en las cuentas de las personas, pero sin aumentar el gasto público.
Los inversores que se reunieron la semana pasada en Nueva York con el ministro de Economía, Luis Caputo, dejaron un mensaje que, por ahora, el Gobierno no parece dispuesto a tomar: mejorar los indicadores de actividad económica para llegar mejor posicionado a las elecciones de 2027. Una vía posible sería incentivar el consumo, pero desde el Poder Ejecutivo responden: "No va a haber plan platita", lo que implica que no están dispuestos a sacrificar el superávit fiscal mediante un incremento del gasto.
La alternativa podría ser el crédito, pero, por el momento, tampoco parece ser una opción viable. Leonardo Anzalone, economista del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), explicó que, a pesar de lo que se diga, realmente no están buscando incentivar el crédito en pesos. En un estudio desarrollado por el CEPEC, se sugiere que el Banco Central sigue un esquema de control de agregados monetarios para bajar la inflación, lo que significa que el crédito podría alentar la emisión de dinero bancario, también conocida como fenómeno de emisión secundaria.
El CEPEC advierte que "el mismo crédito que ayuda a reactivar la economía puede convertirse en una fuente adicional de presión sobre la inflación". Según el reporte, el crédito bancario actúa como un multiplicador de dinero, y una aceleración de este multiplicador, en un contexto donde se necesita mostrar la inflación bajando en un año electoral, es algo que el equipo económico no puede permitirse.
El estudio también menciona la cuestión de los encajes, que son el dinero obligatoriamente inmovilizado por los bancos para respaldar los depósitos. La actual Carta Orgánica del BCRA permite que los bancos integren una parte del encaje general con títulos públicos en lugar de efectivo, lo que significa que el sistema financiero puede canalizar recursos hacia la compra de deuda pública sin que esos fondos queden necesariamente inmovilizados como reservas.
El CEPEC señala que el problema no es simplemente si el sistema financiero tiene o no liquidez, sino hacia dónde se dirige esa liquidez. El crédito a familias y empresas puede impulsar el consumo y la actividad, pero también aumentar rápidamente los depósitos y la demanda nominal. En un programa que todavía tiene como prioridad bajar la inflación, existe un límite implícito a la velocidad con la que puede recuperarse el crédito.
Anzalone considera que el Gobierno cree que no es necesario que la economía crezca para ganar las elecciones; por el contrario, piensa que hay que bajar la inflación. A pesar de los anuncios sobre incentivos al crédito hipotecario con dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, sostiene que "es para muy poca gente".
El estudio del CEPEC recuerda que el financiamiento al sector privado pasó de 4% del PBI en abril de 2024 a un estimado de 9,2% en julio de 2026. Sin embargo, ese crecimiento ha perdido impulso y viene desacelerando desde mediados de 2025. La morosidad de las familias se cuadruplicó, y en agosto los préstamos en pesos cayeron en términos reales por primera vez desde marzo. Hay cierto acuerdo en el mercado de que el crédito va a seguir chato.
Fuente: Ámbito