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El auge de la inteligencia artificial y su impacto en la crisis fiscal global
El crecimiento de la inteligencia artificial puede impulsar la economía, pero también tensionar los sistemas tributarios, advierte un análisis de The Economist.
El crecimiento de la inteligencia artificial (IA) ha generado un aumento significativo en las ganancias corporativas, especialmente en Estados Unidos, donde estas crecieron en 1,2 billones de dólares, un 30% en el último año. Sin embargo, a pesar de este auge, la recaudación fiscal ha disminuido, ya que las empresas están deduciendo gastos de capital elevados, lo que ha sorprendido a los funcionarios encargados de las cuentas públicas.
Los economistas advierten que, aunque la IA podría impulsar la productividad y el crecimiento económico, también podría agravar los déficits fiscales. La relación entre la deuda y el PIB de Estados Unidos podría mejorar en el largo plazo, pero el Gobierno podría estar más endeudado para 2050, ya que los ingresos fiscales no estarían a la par del gasto.
La estructura tributaria actual, que depende en gran medida de los impuestos sobre el trabajo, podría volverse obsoleta en un mundo donde la IA desplaza a los trabajadores y aumenta las ganancias del capital. En la OCDE, los impuestos sobre la renta personal y las contribuciones a la seguridad social representan una proporción creciente de la recaudación total, mientras que los impuestos sobre el consumo y el capital son menores.
Un estudio de The Economist sugiere que una caída en la participación del trabajo en el ingreso nacional podría tener efectos devastadores en los ingresos fiscales de muchos países. Italia, por ejemplo, podría ver su déficit presupuestario más que duplicarse como proporción del PIB. En contraste, países con impuestos más altos sobre el capital, como Australia y Corea del Sur, podrían ser menos afectados.
La IA también podría aumentar la demanda de servicios públicos, lo que complicaría aún más la situación fiscal. Los gobiernos podrían necesitar más ingresos fiscales justo cuando se vuelve más difícil obtenerlos. La posibilidad de implementar un impuesto a la IA ha sido discutida, pero su efectividad es incierta.
En lugar de crear nuevos impuestos, muchos economistas sugieren que es preferible reformar los impuestos existentes, especialmente aquellos sobre los ingresos del capital. A medida que la IA continúe transformando la economía, los gobiernos deberán adaptarse para asegurar una recaudación fiscal adecuada y sostenible.
Fuente: Ámbito