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    Nación.Consumo

    Baja el consumo en los almacenes de barrio

    El vicepresidente de la Federación de Almaceneros, Fernando Savore, advirtió que los gastos fijos absorben una parte importante de los ingresos familiares y condicionan la compra de alimentos. Las ventas continúan debilitadas.

    2 min de lectura

    Almacenes de barrio en Argentina
    Foto: Ámbito

    La caída del consumo sigue afectando a los almacenes de barrio, donde los comerciantes observan un cambio en los hábitos de compra de las familias argentinas. Los clientes llevan menos productos, priorizan los alimentos indispensables y reemplazan las primeras marcas por opciones más económicas para intentar llegar a fin de mes.

    Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros, explicó que la desaceleración de la inflación no se tradujo en una recuperación sostenida de las ventas. Una parte importante de los salarios se destina al pago de servicios, transporte, salud y otras obligaciones, lo que reduce el dinero disponible para el consumo cotidiano. “La gente compra lo justo y necesario”, afirmó Savore.

    Los gastos fijos absorben el 40% de los ingresos familiares, lo que condiciona el consumo. “Solo el 60% queda para vivir”, resumió Savore, al explicar cómo se distribuyen los ingresos de numerosos hogares. Esta situación se refleja en los comercios de cercanía, donde los clientes reducen las cantidades que compran y concentran sus gastos en artículos indispensables.

    A pesar de que la mayor estabilidad de precios permitió reorganizar las compras, los almacenes no lograron sostener una recuperación continua de su actividad. Savore indicó que durante octubre, noviembre y diciembre se registró una mejora en el movimiento comercial, impulsada en parte por las celebraciones de fin de año. Sin embargo, el escenario se complicó nuevamente en enero y febrero, cuando las vacaciones y los cambios en las rutinas familiares provocaron una reducción de las compras.

    La búsqueda de precios más bajos ha llevado a cambios en la oferta de productos en los almacenes. Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) han comenzado a ocupar espacios que tradicionalmente estaban dominados por las marcas más conocidas. “Las PYMES están reemplazando a las primeras marcas”, afirmó Savore, quien destacó que la diferencia de precios entre productos similares resulta determinante para los consumidores.

    Además de incorporar productos de pequeñas empresas, algunos comerciantes han modificado sus modalidades de compra y comercialización para reducir los valores de venta. Por ejemplo, algunos almacenes han comenzado a comprar productos a granel y envasarlos para ofrecer cantidades equivalentes a precios inferiores.

    El fiado, una práctica histórica de los comercios de barrio, sigue vigente. Aunque los sistemas de pago digitales y las tarjetas han ganado presencia, el tradicional cuaderno continúa siendo utilizado por clientes habituales que necesitan postergar algunos pagos. Sin embargo, los pequeños comerciantes enfrentan limitaciones financieras y no pueden asumir deudas demasiado elevadas.

    En resumen, los almacenes de barrio enfrentan un escenario marcado por ventas reducidas, consumidores más selectivos y una creciente demanda de productos económicos. La incorporación de marcas PYME, la venta de alimentos a granel y la administración cuidadosa del fiado se han convertido en algunas de las principales estrategias para sostener la actividad frente a la debilidad del consumo.

    Fuente: Ámbito

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