Nación.Pobreza y educación
Andrés Schipani: “El deterioro del empleo formal y de la educación perpetúan la transmisión de la pobreza”
Andrés Schipani analiza en su libro cómo el deterioro del empleo formal y la educación perpetúan la pobreza en Argentina, proponiendo políticas para revertir esta situación.
La pobreza ha sido uno de los problemas más serios en Argentina durante los últimos 50 años, en un país que se pensaba integrado y de clase media. Históricamente, la escalera del ascenso social permitía que el hijo de una familia trabajadora pudiera convertirse en un profesional exitoso o un empresario próspero. Sin embargo, la situación actual ha llevado al país al borde de un quiebre social, como se detalla en el libro "Pobreza. La grieta que importa", editado por Andrés Schipani y en el que participan varios cientistas sociales.
A pesar de la gravedad de la situación, los autores del libro proponen cinco políticas para revertirla: estabilidad macroeconómica y una moneda estable, un plan para jóvenes no contemplados en las políticas sociales, formalizar a los 8 millones de trabajadores informales, diseñar programas educativos específicos para barrios populares y un programa para la primera infancia que complemente la AUH y el programa Alimentar.
Schipani enfatiza la necesidad de cooperación entre el Estado Nacional y los municipios, advirtiendo que la pelea política puede llevar a un estallido social irreversible. En el libro, se aborda la pobreza desde dos perspectivas: la inmediata, relacionada con los ingresos, y la estructural, que se refiere a las condiciones de vida. La diferencia es crucial, ya que una mejora en los ingresos no necesariamente implica un cambio en las condiciones de vida.
El deterioro del empleo formal y la educación son aspectos fundamentales en la vida de las personas. La inclusión de los sectores vulnerables en el mercado laboral formal es esencial, pero desde los años 80, Argentina ha visto un aumento en la precarización laboral y la informalidad. Actualmente, el trabajo independiente informal ha crecido, lo que conlleva a mayores probabilidades de pobreza y menores salarios.
En cuanto a la educación, la situación es alarmante. Argentina ocupa el puesto 72 entre 90 países en las pruebas PISA, y las escuelas públicas en sectores desfavorecidos enfrentan altos niveles de ausentismo y problemas estructurales. La relación de los jóvenes con la escuela es irregular, y muchos llegan con problemas familiares que la escuela no está preparada para afrontar.
Schipani también menciona que Argentina ha dejado de ser una sociedad integrada, y que el país se asemeja más a Brasil en términos de segmentación social. La política social ha crecido en cobertura, pero ha disminuido en calidad, lo que perpetúa la pobreza intergeneracional. Las políticas diseñadas para la emergencia han sido útiles para contener la situación, pero no para mejorarla.
El libro destaca que el primer espacio de política social debe ser la familia, especialmente en la primera infancia, donde se reciben los estímulos necesarios para el desarrollo. Sin embargo, muchas familias en barrios populares están desbordadas, lo que afecta negativamente las capacidades de aprendizaje de los niños.
Finalmente, Schipani señala que, aunque se pueden implementar políticas redistributivas, el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica son fundamentales para reducir la pobreza. La situación actual, marcada por la desconfianza en el futuro entre los jóvenes de barrios populares, es preocupante y requiere atención urgente.
Fuente: El Litoral