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    Estados Unidos.Relaciones internacionales

    Milei, Trump y el futuro económico: qué puede cambiar para la Argentina tras las elecciones en Estados Unidos

    El analista político Facundo Nejamkis evaluó el impacto que puede tener el resultado legislativo estadounidense en el vínculo entre ambos gobiernos.

    3 min de lectura

    Milei y Trump en un evento político
    Foto: Infobae

    A horas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, la atención en la política argentina se ha centrado nuevamente en Washington. El resultado que enfrente Donald Trump en el Congreso podría alterar los márgenes de una relación que el gobierno de Javier Milei considera crucial para sostener su programa económico. Sin embargo, el analista político Facundo Nejamkis advierte que cualquier lectura anticipada debe ser cautelosa: “Hay que ser cautos”.

    La discusión no se limita al Capitolio. En Argentina, el vínculo con la Casa Blanca se sigue de cerca, desde los movimientos del mercado cambiario hasta el calendario electoral de 2027. Nejamkis señala que si persisten las dudas sobre la estabilidad local, Argentina podría volver a necesitar asistencia de Estados Unidos. “Es posible que Argentina vuelva a necesitar a Estados Unidos”, afirmó en diálogo con Infobae.

    Una derrota de Trump no cambiaría de inmediato el vínculo con Milei. Nejamkis sostiene que una mala elección republicana no implicaría, por sí misma, un quiebre inmediato en el respaldo que Washington brinda a la administración de Milei. La magnitud de esa derrota y la composición final del Congreso serán determinantes para evaluar el condicionamiento sobre el presidente estadounidense.

    Trump necesitaría una caída amplia para quedar realmente limitado en el Senado. Perder una mayoría no necesariamente bloquearía todas las decisiones del Ejecutivo ni modificaría automáticamente su política hacia Argentina. Sin embargo, el escenario obligaría a una nueva negociación. Nejamkis menciona que Trump ya anticipó que, ante un Congreso adverso, podría recurrir al veto para frenar proyectos opositores, mientras que sus adversarios tendrían la capacidad de obstaculizar iniciativas de la Casa Blanca.

    La atención argentina sobre esos comicios se vincula con la ayuda que el país recibió antes de las últimas elecciones locales. Nejamkis menciona una intervención directa sobre el mercado cambiario, una medida que considera fuera de los antecedentes conocidos para una campaña argentina. Esta referencia explica por qué el resultado legislativo estadounidense es seguido en Buenos Aires como algo más que una disputa interna de Washington.

    El alcance del apoyo externo dependerá también de lo que ocurra en el ámbito local. La evolución del programa económico, la recesión, el atraso cambiario y las compras de dólares son factores que el Gobierno deberá resolver con sus propias herramientas antes de depositar expectativas en sus aliados internacionales. Nejamkis destaca que la presión sobre el dólar suele crecer durante los años electorales. Si esta dinámica se profundiza, la administración libertaria podría encontrarse nuevamente ante la necesidad de un respaldo externo para atravesar períodos de incertidumbre.

    Nejamkis compara el programa de Milei con experiencias recientes, definiéndolo como un punto intermedio entre la estabilización de los años 90 y el gradualismo de Mauricio Macri. Reconoce avances en el presente, pero también carencias que aún separan al Gobierno de aquel antecedente. Destaca que el ajuste aplicado por la gestión libertaria ha sido mayor y que ha alcanzado una estabilidad cambiaria superior a la de Macri, aunque aún le faltan los años de crecimiento que atribuye al gobierno de Carlos Menem.

    De cara a la elección presidencial de 2027, Nejamkis considera que el oficialismo podría enfrentar un terreno más complejo si el debate se centra en la continuidad de Milei, en lugar de una alternativa opositora. Identifica un rechazo consolidado al kirchnerismo, con una tasa superior al 50%, y un rechazo al modelo de Milei que oscila entre el 55% y el 60%. Sin embargo, este último grupo no constituye una coalición homogénea, ya que incluye tanto a opositores como a votantes que respaldaron a Milei en 2023.

    Nejamkis también menciona que Milei “tiene un piso alto y un techo bajo”, ubicando su imagen e intención de voto en una franja de entre el 35% y el 40%, con un techo cercano al 45%. La posición del Gobierno frente a las PASO también forma parte de esta lectura, ya que busca evitar una competencia opositora ordenada que podría facilitar acuerdos entre figuras como Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof.

    Por último, Nejamkis descarta que una interna entre Milei y Patricia Bullrich sea un escenario probable, interpretando que Bullrich procura preservar su capital político dentro de una coalición diversa, en lugar de disputar directamente el liderazgo libertario. Según el analista, Bullrich podría elevar el techo electoral de una alianza oficialista porque “no paga los costos de haber gobernado”.

    Fuente: Infobae

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