Irán.Crisis energética
La maniobra secreta del régimen chino para evitar un mayor aumento del petróleo en plena guerra en Medio Oriente
Un recorte sin precedentes en las importaciones de petróleo por parte de China ha alterado el tablero energético global en medio del conflicto en Medio Oriente.
La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, y el cierre del estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria generaron pronósticos alarmantes en los mercados, que anticipaban un aumento del petróleo a USD 200 el barril, recesión y una inflación descontrolada. Sin embargo, el impacto fue menos severo de lo esperado. El precio del Brent alcanzó un máximo de USD 118,35 el 31 de marzo, pero luego cayó a USD 71,57 el 1 de julio, y volvió a acercarse a los USD 100 a finales de ese mes, cuando la guerra se reanudó.
Una de las claves para entender esta situación es la reducción de importaciones de petróleo por parte de China, el mayor comprador mundial. Antes del conflicto, China importaba aproximadamente 11 millones de barriles diarios, pero en abril esa cifra se redujo a 9,3 millones, y se proyectaba que caería a 6,5 millones en mayo y junio. Este recorte acumulado de 5,4 millones de barriles diarios representó más del 40% de sus compras previas, el nivel más bajo desde 2015.
Salih Yilmaz, de Bloomberg Intelligence, afirmó que si China hubiera mantenido sus niveles de compra, los precios del petróleo habrían sido “casi con certeza” mucho más altos. La reducción de importaciones de China superó el volumen liberado por las reservas estratégicas de los países de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Mientras los países de la AIE extraían crudo de sus reservas de emergencia, la reserva estratégica oficial de China permaneció casi intacta, recurriendo a inventarios corporativos y comerciales no auditables.
Las refinerías chinas redujeron su procesamiento en aproximadamente 2,7 millones de barriles diarios, la contracción más pronunciada registrada, lo que explica la mitad del recorte de importaciones. Además, China sustituyó petróleo por carbón en la petroquímica y ordenó a refinadoras como Sinopec suspender nuevos contratos de exportación de combustibles.
En un contexto de crisis, las importaciones chinas de crudo habían aumentado un 16% en enero y febrero de 2026, anticipando la crisis. A pesar de la reducción de importaciones, China continuó siendo el principal cliente de Irán, comprando cerca de 1,4 millones de barriles diarios antes de la guerra.
La situación también reveló la capacidad de China para adaptarse a la crisis, utilizando sus reservas y aislándose en parte del mercado marítimo. Sin embargo, la falta de transparencia en sus acciones y la pregunta sobre cómo manejará su capacidad de aislamiento del mercado son cuestiones que Pekín no ha abordado públicamente.
Fuente: Infobae