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La deforestación en la Amazonía de Brasil cayó a su nivel más bajo desde 1988
La deforestación en la Amazonía brasileña se redujo un 41,8% en el último ciclo, alcanzando su nivel más bajo desde 1988, según datos oficiales.
La deforestación en la Amazonía de Brasil ha alcanzado su nivel más bajo desde 1988, con una pérdida de 3.335 kilómetros cuadrados de vegetación entre agosto de 2025 y julio de 2026, según datos oficiales de monitoreo satelital presentados por el Gobierno brasileño. Esta cifra representa una reducción del 41,8% en comparación con el período anterior y una caída del 71,2% desde 2022, el último año del gobierno de Jair Bolsonaro.
El registro proviene del sistema Prodes, desarrollado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, que mide anualmente la supresión de vegetación nativa. Este resultado marca un nuevo mínimo en la serie histórica de 38 años y se sitúa 1.236 kilómetros cuadrados por debajo del récord anterior. Durante la presidencia de Bolsonaro, entre 2019 y 2022, la deforestación aumentó cerca del 60%, con más de 45.000 kilómetros cuadrados de selva talados.
El actual presidente, Lula, ha reactivado el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal (PPCDAm), creado en 2004 y que había quedado inactivo. Este programa se centra en la vigilancia satelital, el refuerzo de inspecciones y la protección de áreas conservadas, así como en la regulación de bosques públicos y el fomento de actividades económicas sostenibles.
Desde 2023, el Gobierno ha vuelto a aplicar multas por tala ilegal detectada mediante imágenes satelitales, una herramienta que había sido suspendida anteriormente. También se han propuesto restricciones al acceso a créditos bancarios para propiedades vinculadas a desmontes ilegales y se han destinado recursos a municipios que han logrado reducir la pérdida de bosque.
Entre 2023 y 2026, el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables realizó 76.095 acciones de fiscalización, emitiendo 25.101 actas por infracciones contra la flora, acumulando multas por 11.800 millones de reales. Además, se embargaron 18.630 kilómetros cuadrados y se dictaron más de 15.000 órdenes de incautación.
El Gobierno también aprobó un aporte de 825,7 millones de reales del Fondo Amazonía para fortalecer la fiscalización ambiental, destinando recursos a monitoreo remoto y gestión operativa. Márcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima, atribuyó el descenso en la deforestación a las políticas de control implementadas desde 2023, afirmando que Brasil puede alcanzar su objetivo de eliminar la deforestación para 2030.
La reducción de la deforestación también se ha observado en el Cerrado, donde se registraron 5.516,69 kilómetros cuadrados deforestados, el nivel más bajo desde 2001, lo que representa un descenso del 23,76% respecto al período anterior y del 48,4% frente a 2022. En la Amazonía, los estados de Pará, Mato Grosso y Amazonas concentraron el 75,1% de la deforestación, aunque cada uno redujo su tasa en más del 45% respecto al año anterior.
Los candidatos a la presidencia han presentado propuestas divergentes sobre el futuro de la selva. Flávio Bolsonaro se comprometió a erradicar la deforestación ilegal para 2029, mientras que Lula propuso alcanzar cero deforestación neta para 2030, incluyendo la restauración de áreas para compensar toda pérdida de bosque, tanto legal como ilegal.
Fuente: Infobae