Oportunidad energética
Oportunidad energética para Santa Fe ante restricciones globales
La Argentina enfrenta una oportunidad energética ante las restricciones globales de diésel, pero depende de la gestión diplomática para aprovechar su potencial bioenergético.
Rusia ha extendido las prohibiciones de exportación de diésel y destilados, lo que ha llevado a una reducción de su refinación a mínimos históricos. Esto ha retirado del mercado internacional cerca del 10% de la oferta marítima global de este combustible. Por su parte, la administración de Donald Trump en Estados Unidos está considerando implementar restricciones temporales a las exportaciones de gasoil para contener los precios internos, que han alcanzado récords de más de US$ 6,50 por galón.
En este contexto, la Argentina enfrenta una paradoja: cuenta con recursos hidrocarburíferos locales y una industria bioenergética con un gran potencial, pero también se ve afectada por la volatilidad internacional. En el último mes, los precios de las naftas y el gasoil en el país han aumentado un 20% en promedio, lo que impacta directamente en los costos de producción agrícola, especialmente en la cosecha gruesa.
La situación se complica aún más con la inversión en infraestructura energética en Europa, que se ha convertido en un objetivo prioritario ante posibles ataques híbridos rusos. Esto añade incertidumbre a la cadena de suministros global y aumenta las primas de riesgo en el comercio exterior de combustibles.
A pesar de la presión internacional, la Argentina ha logrado mantener su capacidad de refinación, produciendo 882.000 barriles diarios de crudo y destinando más de 570.000 barriles al procesamiento interno. Sin embargo, la industria de biodiésel enfrenta un estancamiento en sus ventas externas, con una producción acumulada de 621.000 toneladas en lo que va del año, el tercer volumen más bajo en 17 años.
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, Gustavo Idígoras, ha criticado la actual Ley 27.640 de biocombustibles, abogando por un modelo más competitivo. En este sentido, el Senado de la Nación ha dado media sanción a un nuevo marco regulatorio que busca impulsar el mercado interno y aumentar los cortes obligatorios de biodiésel en el gasoil.
La conjunción entre la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta, la capacidad refinadora local y el nuevo marco regulatorio para los biocombustibles coloca a la Argentina en una posición estratégica. Sin embargo, será crucial la gestión diplomática para derribar las barreras arancelarias en el exterior y convertir la capacidad ociosa del biodiésel santafesino en divisas y soberanía energética.
Fuente: El Litoral