Asistencia alimentaria
El obispo de San Justo alertó que la asistencia alimentaria volvió a niveles de pandemia
El obispo Eduardo García advirtió sobre el aumento de la demanda en comedores de La Matanza y la expansión de redes narco ante la creciente pobreza.
Eduardo García, obispo de San Justo, se pronunció sobre el aumento de la asistencia alimentaria y el deterioro social en La Matanza, tras la reciente divulgación de datos sobre pobreza. Según el informe, la pobreza alcanzó el 32,3% en el primer semestre del año, afectando a 15,5 millones de personas.
Durante una entrevista, García destacó que la cantidad de personas asistidas por los comedores creció de 2.000 antes de la pandemia a 22.000 durante la emergencia sanitaria. Aunque la cifra disminuyó a 18.000 tras el fin de las restricciones, actualmente se encuentra en 21.000, lo que indica que la situación se asemeja a la de la pandemia.
El obispo también mencionó el aumento de personas en situación de calle en el centro de San Justo, donde reside desde hace 12 años. "La cantidad de gente que duerme en la calle ha ido creciendo", afirmó, señalando que muchos buscan desayuno y acceso a baños. La falta de trabajo y recursos para alquilar vivienda son factores que contribuyen a este fenómeno.
García advirtió que el deterioro social también afecta a los sectores medios, manifestándose en las escuelas. Mencionó que hay colegios con cuotas muy bajas o incluso cero, pero que muchos niños no asisten debido a la falta de recursos de sus padres. "Ahora son pobres los que eran clase media hace diez años", afirmó.
El obispo describió la situación de las familias que acuden a los comedores, señalando que muchas se endeudan para poder alimentarse. Relató una experiencia en una farmacia donde una jubilada pidió pagar sus medicamentos en cuotas, algo que nunca había hecho antes. "Familias que antes no se acercaban a los comedores ahora se están acercando", indicó.
Respecto a la capacidad de los comedores, García expresó que las organizaciones intentan responder a la demanda, aunque hay necesidades que quedan fuera de su alcance. "En nuestros barrios, el narcotráfico es el pan nuestro de cada día", afirmó, señalando que estas estructuras ofrecen respuestas inmediatas a urgencias que no son atendidas por el Estado.
El obispo también destacó que el acceso a la educación, la salud y la justicia es limitado, lo que agrava la situación. Describió cómo las redes narco ofrecen dinero y medicamentos a cambio de trabajos relacionados con la venta de drogas, y cómo los jóvenes están expuestos a esta cultura desde temprana edad.
García cuestionó la visión simplista de la pobreza y mencionó que hay padres sin empleo y jóvenes reclutados por el narcotráfico. Sin embargo, también resaltó el trabajo de las organizaciones comunitarias y de la Iglesia en los barrios, que buscan ofrecer alternativas a los jóvenes a través de la educación y el deporte.
El obispo concluyó enfatizando la importancia de mantener a los jóvenes vinculados con la educación y las actividades comunitarias, para que puedan desarrollarse en un entorno positivo y alejado de la violencia y la delincuencia.
Fuente: Infobae