Riesgo hídrico
El Niño no es sinónimo de inundación: factores que definirán el impacto en Santa Fe
El fenómeno de El Niño podría generar mayores precipitaciones en Santa Fe, pero no necesariamente inundaciones, según especialistas de la FICH-UNL.
El fenómeno de El Niño para el período 2026-2027 ha centrado la atención en la situación hídrica de Santa Fe y la región Litoral. Sin embargo, especialistas que participaron en un conversatorio organizado por la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral advierten que la llegada de mayores precipitaciones no necesariamente implica un escenario de inundación.
El encuentro, realizado el 25 de septiembre en la sede de la FICH-UNL, reunió a expertos del Centro de Hidrología y Gestión del Agua (CHyGA) y funcionarios del Ministerio de Obras Públicas de la provincia. Durante la jornada, se discutió la importancia de entender que el riesgo hídrico depende de la interacción entre una amenaza, como el aumento del caudal de un río, y la vulnerabilidad del territorio.
Viviana Zucarelli, una de las especialistas, destacó que el objetivo del encuentro fue evaluar la vulnerabilidad de los asentamientos urbanos y comunales frente a la amenaza climática. "El impacto tiene que ver con qué tan vulnerables somos respecto a esta amenaza que va a ser el evento de El Niño", explicó.
Los especialistas identificaron tres factores principales que pueden generar anegamientos en Santa Fe: el desborde de los cursos de agua, las lluvias de gran intensidad y el ascenso de la napa freática. La combinación de estos fenómenos es especialmente relevante para una ciudad situada entre los ríos Paraná y Salado, con diversas áreas expuestas a diferentes niveles de riesgo.
Además, se enfatizó que la vulnerabilidad no depende únicamente de la altura de los ríos. La ocupación de áreas susceptibles a inundaciones, la falta de ordenamiento territorial y la transformación de ambientes naturales son factores que pueden agravar las consecuencias de un evento hidrológico. Por ello, los mapas de riesgo deben actualizarse constantemente para reflejar cambios en la infraestructura y el uso del suelo.
Durante el conversatorio, también se abordó el concepto de cuenca como herramienta para comprender el comportamiento hídrico de la región. Santa Fe forma parte de la Cuenca del Plata, lo que significa que fenómenos ocurridos aguas arriba pueden tener repercusiones en el territorio provincial. Por ejemplo, precipitaciones en el sur de Brasil pueden afectar los niveles de los ríos en Santa Fe semanas después.
Los antecedentes históricos del sistema hídrico, como la gran crecida de 1982-1983 y la inundación del río Salado en 2003, fueron mencionados como referencias para entender las posibles respuestas del sistema ante combinaciones de precipitaciones y saturación del suelo. Sin embargo, los especialistas advirtieron que no todos los eventos de El Niño provocan inundaciones, y que lluvias intensas pueden ocurrir independientemente de este fenómeno.
Un aspecto destacado fue el cambio en la forma de abordar el riesgo hídrico, con una mayor articulación entre el conocimiento científico y los organismos estatales. La provincia cuenta con una red de estaciones telemétricas que permiten monitorear en tiempo real los niveles de los ríos y las precipitaciones, facilitando la identificación de sectores vulnerables y la implementación de medidas preventivas.
Los especialistas anticiparon que las mayores precipitaciones asociadas a El Niño podrían concentrarse entre noviembre y diciembre, mientras que los picos de caudal de los ríos podrían reflejarse en los primeros meses del año siguiente. Por ello, subrayaron la importancia de anticiparse a las emergencias y no esperar a que se presenten las primeras consecuencias.
En conclusión, el impacto de El Niño en Santa Fe no puede determinarse solo por cifras de lluvia o alturas de ríos. La duración y localización de las precipitaciones, el estado del suelo y las características del territorio son elementos clave para evaluar el riesgo. Los especialistas instan a mantener un monitoreo constante y a fortalecer la coordinación entre la Universidad, la Provincia y los municipios para enfrentar los desafíos que se avecinan.
Fuente: El Litoral