Contaminación y salud
El Niño: advierten sobre riesgos sanitarios por crecidas y lluvias
Expertos advierten sobre el riesgo de contaminación del agua y amenazas sanitarias en Santa Fe debido a las crecidas y lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.
El fenómeno de El Niño no solo se traduce en lluvias abundantes, crecidas de ríos e inundaciones, sino que también puede alterar la calidad del agua superficial y subterránea, favoreciendo la propagación de contaminantes y generando condiciones propicias para diversas amenazas sanitarias. Santa Fe, ubicada entre los sistemas del río Paraná y el río Salado, debe comprender estos procesos para anticipar sus posibles consecuencias en la ciudad y el área metropolitana.
La ingeniera Ana Fedele, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), participará de un conversatorio sobre los efectos de El Niño, centrado en el impacto sanitario, la contaminación y la gestión del riesgo en el sistema de salud. Este evento se llevará a cabo el jueves 22 de octubre, a las 10, en el Aula de Posgrado de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNL.
Fedele explicó que el comportamiento de los ríos que rodean a Santa Fe no depende exclusivamente de las precipitaciones en la ciudad. En el caso del Paraná, las lluvias acumuladas en sectores alejados pueden provocar un incremento de los caudales y trasladar sus efectos aguas abajo. “Para que crezca el Paraná no tiene que llover en Santa Fe, sino en la cuenca alta”, señaló.
Una crecida puede transportar mucho más que agua, alcanzando zonas bajas, basurales, rellenos sanitarios y sectores sin redes cloacales. “Esa crecida en las aguas superficiales no solo trae agua que provoca inundaciones, sino que arrasa lo que encuentra a su paso”, advirtió Fedele.
El agua puede entrar en contacto con residuos, efluentes cloacales y productos utilizados en actividades agrícolas, aumentando el riesgo de movilización de contaminantes que afectan tanto a los ambientes naturales como a las fuentes de abastecimiento. Esto es especialmente preocupante en el valle de inundación de la laguna Setúbal, donde se extienden numerosos microbasurales.
Fedele también destacó la conexión entre los ríos, las lagunas y las aguas subterráneas. Aunque suelen considerarse sistemas separados, existe una relación hidráulica que puede modificarse durante una crecida. “Normalmente, los acuíferos aportan y descargan hacia los cuerpos de agua superficiales”, explicó. Sin embargo, cuando aumenta el nivel de un río, “esa dinámica puede invertirse: el agua superficial comienza a ingresar al acuífero y puede llevar consigo los contaminantes que transporta”.
La contaminación del agua puede favorecer la aparición de enfermedades hídricas, como cuadros de gastroenteritis vinculados con microorganismos patógenos. Además, las condiciones ambientales que favorecen la proliferación de mosquitos se ven potenciadas por las lluvias y la acumulación de agua. Fedele aclaró que “la evaluación específica del mosquito Aedes aegypti y de la transmisión del dengue requiere el análisis de especialistas en epidemiología y entomología”.
El contexto actual incluye un seguimiento preventivo del fenómeno climático. El Servicio Meteorológico Nacional informó que las condiciones del sistema El Niño-Oscilación del Sur corresponden a una fase cálida de fuerte intensidad, con una probabilidad del 100% de que El Niño se mantenga durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre. Esto incrementa la probabilidad de condiciones lluviosas en la región, aunque sus consecuencias concretas dependen de la evolución de las precipitaciones y los caudales.
La Municipalidad de Santa Fe declaró la emergencia hídrica en agosto y está llevando a cabo tareas de preparación del sistema de drenaje. Además, el Gobierno provincial presentó la incorporación de 90 bombas para reforzar la capacidad de respuesta ante posibles contingencias hídricas, con una inversión superior a los $1.109 millones. El conversatorio de la UNL busca vincular el conocimiento hidrológico con la prevención de enfermedades y la gestión sanitaria, abordando la interacción entre aguas superficiales y subterráneas, la epidemiología y la gestión del riesgo en el sistema de salud.
Fuente: El Litoral