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El costo de una derrota ajena y la interna que bloquea al Gobierno
La derrota de Bolsonaro y el silencio de Milei ante el triunfo de Lula da Silva expusieron diferencias en la Casa Rosada y generaron interrogantes sobre la agenda legislativa.
La reciente derrota de Flávio Bolsonaro y el silencio del presidente Javier Milei ante el triunfo de Lula da Silva han expuesto diferencias internas en la Casa Rosada. A casi una semana de la victoria de Lula, Milei ha optado por asumir el costo político de la derrota del referente del Partido Liberal (PL), generando sorpresa y contrapuntos dentro de su administración.
Una fuente de la Casa Rosada cuestionó el operativo en redes sociales que destacaba el rol del asesor presidencial, Santiago Caputo, en la salida de Bolsonaro hacia Estados Unidos. "Cuando la CIA actúa, nadie se entera", afirmó la fuente. El episodio más significativo ocurrió cuando el hijo mayor de Bolsonaro huyó con su familia por Puerto Iguazú, tras la coordinación entre Milei y Donald Trump.
Desde el entorno de Milei se argumenta que no se busca mejorar la relación con Lula, ya que consideran que en Brasil ganó China y que Argentina se alinea con Estados Unidos. A pesar de esto, aseguran que el vínculo comercial con Brasil se mantiene en niveles históricos. Sin embargo, las señales de una buena relación bilateral son escasas y Brasil ha comenzado a percibirlo.
La Cancillería brasileña convocó a la encargada de negocios de Argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, tras la salida de Bolsonaro. Durante el encuentro, se reiteró que no había pedido de captura contra el dirigente brasileño. A pesar de la reunión de cancilleres en el G20, la colaboración en la salida de los Bolsonaro ha generado tensiones internas en el Gobierno argentino.
El lunes siguiente a la victoria de Lula, Milei evitó referirse al tema en la reunión de Gabinete, lo que ha generado incomodidad entre algunos miembros de su administración. "Es una posición política en la que el Presidente intenta mantener la ideología", comentó una fuente gubernamental, mientras que otros consideran que la inacción de Milei lo coloca en un escenario de debilidad.
La senadora Patricia Bullrich fue una de las primeras en criticar públicamente la postura de Milei, señalando que fue el único presidente de la región que no se pronunció sobre el resultado electoral en Brasil. Bullrich y otros miembros del partido creen que la negativa de Milei a reconocer los resultados lo debilita políticamente.
En medio de esta situación, el Gobierno argentino se enfrenta a un calendario legislativo apremiante, con la reforma electoral y el presupuesto de 2027 en la agenda. Las diferencias internas sobre cómo proceder en las negociaciones con los gobernadores aliados y la estrategia electoral para 2027 continúan complicando el panorama político.
La Casa Rosada deberá reordenar su estrategia para avanzar con las reformas antes de que el tiempo limite sus posibilidades de negociación. Como escribió Borges, "el tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río"; sin embargo, la Casa Rosada parece estar más cerca de dejarse llevar por la corriente que de marcar su propio rumbo.
Fuente: Infobae