Nación.Atentado a la AMIA
La trama internacional detrás del atentado a la AMIA
La resolución del juez Daniel Rafecas sobre la responsabilidad de Irán en el atentado a la AMIA revela una compleja trama internacional que incluye a Hezbolá y un atentado en Panamá.
La resolución del juez Daniel Rafecas sobre la responsabilidad de altas autoridades de Irán en el atentado contra la AMIA reconstruye una trama que comenzó después del ataque contra la Embajada de Israel y culminó con el ataque a la mutual. El juez también vinculó el hecho con un atentado de Hezbolá en Panamá, ocurrido al día siguiente, el 19 de julio de 1994.
Según el fallo sobre el procesamiento dictado contra altos mandos iraníes y un libanés, tras el atentado contra la Embajada de Israel en marzo de 1992, “en Teherán comenzó a analizarse la posibilidad de cometer un nuevo ataque en la Argentina”. Buenos Aires ya había demostrado ser un escenario viable para una operación de tal magnitud. En este contexto, el activista religioso iraní Mohsen Rabbani, quien ya se encontraba en Argentina, comenzó a “informar, orientar y preparar el terreno para una nueva operación criminal”. Agentes iraníes viajaron a Buenos Aires para evaluar las condiciones y recopilar información.
Un momento clave se ubica el 14 de agosto de 1993, cuando el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán habría aprobado la realización del atentado contra el edificio de Pasteur. “La decisión dejó de ser una posibilidad y se convirtió en una orden criminal”, afirma el juez. La ejecución del atentado quedó en manos de Hezbolá, que actuó como organización operativa para llevar a cabo el ataque fuera de Irán.
El juez Rafecas sostiene que la orden fue transmitida a la Fuerza Quds, bajo la responsabilidad de Ahmad Vahidi, y desde allí llegó a Imad Mughniyeh, señalado como responsable de la estructura clandestina de Hezbolá para operaciones en el exterior. Así, el fallo describe una cadena diferenciada: Irán como el ámbito donde se tomó la decisión y Hezbolá como la organización encargada de llevar a cabo la operación en Argentina.
Uno de los elementos clave de la resolución es la reconstrucción de las comunicaciones realizadas durante los días previos al atentado. El juez detectó llamados desde Buenos Aires hacia la Triple Frontera, el Líbano y Panamá. Destaca especialmente tres comunicaciones realizadas los días 6, 8 y 11 de julio hacia la ciudad panameña de Colón, donde se estaba gestando un segundo atentado de Hezbolá, que se concretaría al día siguiente del ataque a la AMIA.
El 19 de julio de 1994, un día después del atentado contra la AMIA, explotó en pleno vuelo un avión de la empresa Alas Chiricanas que había partido de Colón, con 20 ocupantes, entre ellos integrantes de la comunidad judía local. Para Rafecas, las llamadas realizadas desde Buenos Aires son relevantes porque podrían haber servido para “mantener una coordinación entre ambas fases preparatorias”. Cuatro días después, el 23 de julio, Hezbolá reivindicó ambos atentados.
Otro dato importante es el papel de la zona de la Triple Frontera, donde el juez identifica un entramado de comunicaciones y movimientos que conectaba a Buenos Aires con Paraguay, Brasil, el Líbano e Irán. “Buenos Aires era el escenario del atentado. La Triple Frontera, su retaguardia operativa”, afirma el magistrado.
La resolución también reconstruye el recorrido de la Renault Trafic utilizada como coche bomba, adquirida días antes del ataque. El 15 de julio, ya preparada, ingresó a un estacionamiento ubicado a cuatro cuadras de la sede de la AMIA. El fallo da cuenta de una cuenta regresiva de 18 días, comenzando el 1 de julio con la fase de preparación en Buenos Aires.
El 18 de julio de 1994, a las 9:53, el conductor suicida retiró la camioneta y la hizo estallar frente a Pasteur 633, resultando en 85 muertes y más de 150 heridos. “El ataque terrorista no comenzó a las 9:53. A esa hora se ejecutó”, señala el juez, quien destaca que hubo una serie de movimientos, comunicaciones y decisiones que culminaron en el atentado. Este fue “el resultado de una operación clandestina de carácter internacional”, que se desarrolló mediante “movimientos coordinados, comunicaciones permanentes y decisiones”.
Fuente: Ámbito