Nación.Delitos sexuales
Impulsan proyecto para que los agresores de delitos de abuso sexual infantil no queden impunes
La iniciativa de Patricia Bullrich establece la imprescriptibilidad de delitos sexuales contra menores y modifica el régimen de prescripción del Código Penal. Se debate un texto similar en Diputados.
La senadora Patricia Bullrich ha presentado un proyecto de ley que busca establecer la imprescriptibilidad de los delitos contra la integridad sexual de menores de edad, modificando así el régimen general de prescripción del Código Penal. Esta iniciativa tiene como objetivo evitar que el paso del tiempo se convierta en una herramienta que garantice la impunidad de quienes cometen delitos de esta gravedad.
El proyecto de Bullrich se enmarca en un contexto donde la Cámara de Diputados también debate un texto similar. La propuesta establece que delitos como el abuso sexual infantil, la corrupción de menores, la pornografía infantil, el grooming y la trata de personas con fines de explotación sexual no prescriban cuando la víctima sea menor de edad. Además, amplía los plazos generales de prescripción e incorpora como causal de suspensión el hecho de que el imputado se encuentre prófugo o haya sido declarado en rebeldía.
Esta medida busca impedir que alguien pueda beneficiarse del tiempo que utiliza para escapar de la Justicia. Bullrich también toma en cuenta casos como el de Segovia, que evidencian las limitaciones del régimen actual frente a imputados que permanecen prófugos durante años. La iniciativa da continuidad a las Leyes N.º 26.705 y 27.206, pero avanza un paso más al establecer que, en estos delitos, la acción penal no se extinga por el transcurso del tiempo.
Con esta propuesta, Bullrich plantea una revisión integral del régimen de prescripción penal, buscando que las víctimas y sus familias tengan la posibilidad de buscar justicia, incluso años después de los hechos. La iniciativa también se alinea con otros proyectos en discusión en la Cámara de Diputados, como el del bullrichista Damián Arabia y el de la libertaria Virginia Gallardo.
Fuente: Ámbito