Nación.Cierre de juguetería
Histórica juguetería cerró sus puertas después de casi 30 años
La histórica juguetería Tío Mario cerró su último local tras casi 30 años. El sector registró una caída de ventas y más de 300 comercios bajaron sus persianas.
La juguetería Tío Mario cerró definitivamente después de casi 30 años de actividad. La marca anunció en sus redes sociales la liquidación final de su stock y el sábado pasado atendió por última vez en el único local que mantenía abierto.
Fundada por la familia Karnoubi en abril de 1997, la cadena llegó a contar con ocho sucursales en la Ciudad de Buenos Aires, ubicadas en importantes avenidas comerciales y shoppings. Sin embargo, en los últimos tiempos, solo mantenía un establecimiento sobre la calle Pueyrredón, entre Arenales y Beruti, en Barrio Norte.
El cierre se produce en un contexto de caída de las ventas del sector, que registró una baja cercana al 20% interanual, según la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ). Durante el primer semestre del año, la baja fue del 10%. “La retracción del consumo está afectando de manera directa a las jugueterías”, sostuvo Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales de la CAIJ.
Las ventas se mantuvieron principalmente a través de promociones, aunque la situación varió según las distintas categorías de productos. Los juguetes de menor precio, como los didácticos, mostraron mayor resistencia a la caída del consumo, al igual que aquellos relacionados con licencias conocidas.
En este escenario, las fábricas de juguetes operaron al 30% de su capacidad. Además, durante los últimos dos años, más de 300 comercios cerraron definitivamente o dejaron sus locales físicos para continuar con ventas exclusivamente digitales.
El sector enfrenta una fuerte estacionalidad, ya que una parte importante de las ventas se concentra durante el Día del Niño y las celebraciones de fin de año. Por ello, las empresas comenzaron a preparar las ventas de Navidad y Reyes.
Otro de los factores que inciden sobre la actividad es el sistema de compras puerta a puerta. “De todos los factores, el que más impacta hoy en jugueterías e importadores es el sistema puerta a puerta”, afirmó Benítez. Este mecanismo no afecta directamente a los fabricantes nacionales, pero tiene consecuencias indirectas sobre el comercio.
En 2025, ingresaron a la Argentina juguetes por 114,5 millones de dólares, equivalentes a 22,6 millones de kilos netos. En el primer semestre de 2026, las importaciones alcanzaron los 37,8 millones de dólares y 7,2 millones de kilos, lo que representó una baja del 13,8% en valor y del 11,8% en volumen respecto del mismo período del año anterior. Durante los primeros seis meses del año, hubo además 411 importadores registrados, de los cuales 132 fueron nuevos operadores, equivalentes al 32%.
Benítez también mencionó otros problemas que enfrentan jugueterías y fabricantes, como la caída de la natalidad, el mayor uso de pantallas entre los niños, la pérdida de poder adquisitivo, la competencia con plataformas internacionales, la presión tributaria, las tarifas de servicios, los alquileres, el contrabando, la venta por Internet, las compras en países limítrofes, la falta de financiamiento y los conflictos laborales.
Fuente: El Once