Estados Unidos.Cumbre bilateral
Trump y Xi: encuentros en busca de la estabilidad que ambos gobiernos necesitan
La cumbre entre Trump y Xi en Washington busca estabilizar las relaciones entre Estados Unidos y China, abordando temas comerciales y estratégicos clave.
La cumbre bilateral entre Donald Trump y Xi Jinping, celebrada en Washington D.C., marca un momento clave en el intento de las dos mayores potencias globales por estabilizar sus relaciones bilaterales. En un entorno caracterizado por la rivalidad tecnológica y las tensiones comerciales persistentes entre China y Estados Unidos, el encuentro presidencial buscó consolidar las bases de una “relación estratégica constructiva y estable”, orientada a gestionar la competencia sin desembocar en una confrontación abierta.
El eje central de la agenda incluyó la extensión de la tregua económica y la negociación para la reducción recíproca de aranceles en bienes no sensibles, junto con compromisos de compra en materia agrícola y energética por parte de Pekín. Asimismo, las conversaciones abordaron temas de alta relevancia estratégica como la cooperación antidrogas contra los precursores del fentanilo, la puesta en marcha de un diálogo formal sobre seguridad e inteligencia artificial y la contención de los contenciosos geopolíticos y tecnológicos que marcan el equilibrio internacional.
El licenciado en Relaciones Internacionales del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la UCSF, Joaquín Bernardis, analizó en CyD Litoral algunos aspectos de relevancia del encuentro. Bernardis destacó que este fue “el segundo encuentro en el año entre ambos líderes mundiales” y que el principal punto de la agenda era el tema comercial. “El 10 de noviembre vencía esta tregua comercial de esta ‘guerra’ de aranceles y regulaciones de exportaciones entre ambos países. Uno de los principales puntos de la agenda era justamente extender ese periodo”, remarcó sobre la presión del calendario.
Antes de la cumbre, había esperanzas de que se lograra una prórroga de al menos seis meses, pero finalmente se acordó extenderla solo hasta el 10 de enero, lo que permitirá cierta estabilidad en el intercambio comercial entre ambos países. Cabe recordar que en mayo se realizó el primer encuentro presencial del año, el primero de un presidente estadounidense a China desde 2017, donde se buscó distender las fricciones arancelarias y las trabas comerciales recíprocas.
La agenda de mayo estuvo marcada por la presencia de una destacada delegación de directivos tecnológicos y financieros de EE. UU. y se centró en destrabar el suministro de minerales críticos, abordar los equilibrios en la cadena de suministros y fijar posiciones sobre los «límites rojos» marcados por Pekín, especialmente respecto a la cuestión de Taiwán. El encuentro también sirvió para iniciar los primeros acercamientos en materia de gobernanza de inteligencia artificial y seguridad global.
Bernardis indicó que tras el encuentro en Washington, Xi Jinping ha tenido varias victorias, destacando que uno de los puntos que no se logró regular o negociar fue el tema de las tierras raras. “China es uno de los principales países que tiene en su territorio estas tierras raras, que son un insumo clave para toda la industria tecnológica. Los Estados Unidos son altamente dependientes de China en ese sentido y no se ha establecido ningún tipo de acuerdo al respecto”, explicó.
Además, mencionó un acuerdo entre Estados Unidos y Argentina sobre minerales, tierras raras, telecomunicaciones y el desarrollo de infraestructura para llevar hacia puertos argentinos lo que sucede en Vaca Muerta y en San Juan y La Rioja con el cobre, lo que beneficia a Estados Unidos. “Estamos viendo esos movimientos de Estados Unidos buscando diversificar su cadena de suministro de estos materiales críticos”, agregó.
Bernardis también resaltó que Xi Jinping se llevó otra victoria relacionada con Taiwán, ya que Trump afirmó que no promoverá el avance del financiamiento en armamentos para la isla. “Es una carta tanto económica como del punto de vista de defensa que se llevó Xi en esta tregua que está buscando gestionar junto a su principal contendiente a nivel global”, explicó.
Mirando a ambos gigantes, Bernardis comentó que “hay un punto muy importante que viene a ser el tema de política interna”. En el caso de China, “Xi ha logrado consolidar su liderazgo, pero la economía china ya no tiene el mismo dinamismo que antes”. Por el lado estadounidense, “tiene las elecciones de medio término ahora en noviembre y uno de los puntos de preocupación era por lo menos llevarse esta carta, jugar de local, invitar a Xi Jinping y recibirlo con los máximos honores en Washington, como para poder tener por lo menos estabilidad en el frente económico externo”. Para Trump, es relevante “obtener una victoria en estas elecciones de noviembre y preparar el terreno para que el Partido Republicano o el mismo ya para dentro de 2 años pueda llegar bien posicionado a las próximas elecciones presidenciales”.
Fuente: El Litoral