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Orden de arresto contra Eduardo Bolsonaro por coacción a la Justicia
El Tribunal Supremo de Brasil ordenó la prisión de Eduardo Bolsonaro por coacción a la Justicia, justo antes de la segunda vuelta electoral entre su hermano y Lula da Silva.
El Tribunal Supremo de Brasil ha ordenado que Eduardo Bolsonaro cumpla una pena de cuatro años y dos meses de prisión por coacción a la Justicia. La decisión fue emitida por el magistrado Alexandre de Moraes, quien incluyó al exdiputado en el registro de condenados con órdenes de arresto pendientes y dispuso la cancelación de sus pasaportes.
La sentencia se ha vuelto firme tras el rechazo de los últimos recursos de la defensa, lo que significa que el proceso ha adquirido la condición de cosa juzgada y es inapelable. Hace dos semanas, el tribunal había desestimado por unanimidad la última apelación y confirmado un régimen inicialmente semiabierto. Además de la pena de prisión, Eduardo Bolsonaro enfrenta una inhabilitación política de ocho años, lo que le impide presentarse a cargos públicos hasta 2038.
Esta decisión se produce en un momento crítico de la campaña electoral en Brasil, ya que su hermano Flávio Bolsonaro, actual senador, fue el candidato más votado en la primera vuelta con el 47% de los votos y se enfrentará a Lula da Silva, quien obtuvo el 45%, en la segunda vuelta programada para el 25 de octubre.
Eduardo Bolsonaro, quien reside en Estados Unidos, ha estado involucrado en la campaña de su hermano y ha insinuado su interés en ocupar la cancillería si Flávio gana. Su caso se origina en una ofensiva diplomática que comenzó en 2025, cuando dejó su escaño en la Cámara de Diputados y alegó ser víctima de persecución política y judicial.
Las gestiones de Eduardo en Estados Unidos, buscando apoyo para su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, han tenido repercusiones, incluyendo sanciones impuestas por Washington a Moraes por supuestas violaciones de derechos humanos. En julio de 2025, Moraes congeló las cuentas y bienes de Eduardo Bolsonaro debido a sospechas de que estaban financiando presiones sobre el Gobierno de Lula.
La ejecución de la pena tiene un alcance práctico limitado mientras Eduardo permanezca fuera del país. Sin embargo, la cancelación de sus pasaportes restringe sus movimientos y la orden de arresto lo expone a ser detenido si regresa a Brasil. La situación política podría complicarse aún más si Flávio Bolsonaro gana el balotaje y asume el cargo el 1 de enero, ya que un posible nombramiento de Eduardo como canciller chocaría con su condena y la orden de prisión pendiente.
Fuente: Infobae