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    Crisis política

    La crisis de los oficialismos en América Latina y el intercambio que atenta contra los procesos

    La primera vuelta presidencial en Brasil refleja un giro hacia la derecha y la pérdida de oficialismos en América Latina, con un cambio de liderazgo que se repite en varios países.

    2 min de lectura

    Crisis de los oficialismos en América Latina
    Foto: El Litoral

    La primera vuelta presidencial de Brasil ha reforzado dos tendencias evidentes en América Latina en la última década: el giro hacia la derecha y la pérdida casi constante de los oficialismos. A pesar de que Lula da Silva aún cuenta con un balotaje y una pequeña diferencia a recortarle a Flávio Bolsonaro, todo indica que los brasileños optarán por el cambio por tercera vez consecutiva.

    En la región, casi la totalidad de los países se ha inclinado hacia opciones presidenciales de derecha. Esta tendencia se manifiesta en figuras como Abelardo de la Espriella en Colombia, José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia y Keiko Fujimori en Perú, quienes, en mayor o menor medida, se han alineado con la senda de Donald Trump. Los temas abordados incluyen aspectos económicos, posicionamientos sobre Medio Oriente, métodos de lucha contra la inseguridad y una estructura geopolítica más amplia como el Shield of Americas.

    La influencia del trumpismo se ha sentido en las campañas electorales de varios países, incluyendo las legislativas de octubre pasado en Argentina y las presidenciales en Honduras, El Salvador, Ecuador y Brasil. La “Doctrina Donroe” refleja estos procedimientos de forma abierta, con el control de América como una política de estado estadounidense que trasciende la gestión de Trump y se extiende a la administración de Joe Biden.

    El desgaste de las corrientes más izquierdistas o progresistas en la región es evidente, pero la falta de continuidad de los gobiernos es un fenómeno aún más preocupante. En Sudamérica, de las últimas 20 elecciones (sin contar la primera vuelta de 2026 en Brasil), solo tres han resultado en triunfos para los oficialismos. Santiago Peña en Paraguay y Daniel Noboa en Ecuador son ejemplos de continuidad, mientras que no se han registrado más triunfos de oficialismos en los últimos ocho años.

    El caso de Venezuela es particular, ya que ha mantenido un modelo de continuidad con Nicolás Maduro tras Hugo Chávez, aunque sin elecciones limpias. La intervención estadounidense ha influido en el cambio que podría haber llevado a Corina Machado a mantener una figura del oficialismo al mando.

    En 2023, siete de los 12 países del continente estaban gobernados por la izquierda o la centroizquierda, pero la situación ha cambiado rápidamente. Las últimas tres elecciones presidenciales han sido ganadas por candidatos que se oponían a los mandatarios en funciones. Una reciente encuesta de Synopsis muestra una paridad casi técnica entre Javier Milei y Axel Kicillof, lo que sugiere la posibilidad de una nueva rotación en el poder.

    La crisis de los proyectos en la región se ve agravada por un clima de época que atenta contra la continuidad de cualquier administración. Los procesos políticos que se limitan a cuatro o cinco años difieren de aquellos que buscan una extensión mayor. A pesar de la influencia de potencias como Estados Unidos, China y Rusia, no se han presentado cambios significativos en sus gestiones. Ejemplos de estabilidad en otros contextos, como Alemania bajo Angela Merkel o Israel con Benjamin Netanyahu, contrastan con la inestabilidad en América Latina, donde la rotación de líderes se ha vuelto casi infalible, aunque cuestionada por la validez de los valores gubernamentales establecidos hasta el momento.

    Fuente: El Litoral

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