Bolivia.Combustibles
Fin de la subvención al diésel en Bolivia
El fin del subsidio al diésel marca el cierre de una transición iniciada en diciembre de 2025, mientras crece la incertidumbre sobre el impacto de la medida.
Bolivia puso fin el 18 de septiembre de 2026 a la subvención estatal del diésel, tras más de dos décadas de una política que mantuvo el precio del combustible por debajo de su costo de importación. Esta decisión marca el cierre de una transición iniciada a finales de 2025, caracterizada por cambios en el esquema de precios hacia un sistema vinculado al mercado internacional.
La política de subvención se consolidó oficialmente en 2005, durante el gobierno de Carlos Mesa, y desde entonces, el precio del diésel y la gasolina se mantuvo congelado en el mercado interno. Sin embargo, el costo y la dependencia de las importaciones crecieron, lo que llevó a cuestionar la sostenibilidad de esta política. En 2010, el gobierno de Evo Morales intentó ajustar los precios, pero las protestas sociales llevaron a la abrogación de la norma.
El costo de la subvención se convirtió en un detonante de la crisis económica reciente, agotando las reservas internacionales y profundizando la escasez de dólares. En 2025, se destinaron cerca de 2.900 millones de dólares para la importación de combustible, lo que generó desabastecimiento y largas filas en los surtidores.
Con una inflación galopante, el retiro de la subvención se percibió como una medida inevitable. En la última elección presidencial, todos los candidatos se comprometieron a eliminar el subsidio. El primer ajuste se realizó el 17 de diciembre de 2025, cuando el Gobierno de Rodrigo Paz eliminó parcialmente la subvención, aumentando el precio del diésel de Bs 3,72 a Bs 9,80 por litro.
El 1 de septiembre de 2026, la Agencia Nacional de Hidrocarburos redujo el precio para grandes consumidores y amplió el rango de compra de diésel subvencionado. Finalmente, el 18 de septiembre de 2026, el Gobierno implementó un régimen basado en el Precio de Paridad de Importación (PPI) para el diésel, estableciendo un precio regulado de Bs 17,95 por litro.
El presidente Paz afirmó que esta medida busca evitar el contrabando y que los recursos de la subvención se destinarán a obras y proyectos. Sin embargo, algunos sindicatos de choferes han anunciado protestas por el nuevo precio del diésel, y crece la preocupación por el impacto en el costo de vida. La incertidumbre también se extiende al precio de la gasolina, que se mantiene regulado al menos hasta fin de año, aunque algunos importadores privados ya venden a precios mucho más altos.
Fuente: Infobae