Brasil.Elecciones en Brasil
De ganar Bolsonaro, la prioridad de Brasil estará en Washington y, eventualmente, en competir con la Argentina por ese vínculo
Las elecciones en Brasil del 25 de octubre definirán el rumbo regional y las relaciones con Argentina, en un contexto de polarización y tensiones comerciales.
El 25 de octubre, Brasil definirá su rumbo regional en la segunda vuelta electoral entre Flavio Bolsonaro y Lula. Este evento se desarrolla en un contexto de disputa comercial entre Estados Unidos y China, así como de conflictos armados que afectan el comercio internacional y los precios de los commodities, generando un ciclo de alta inflación global.
Según Julieta Zelicovich, doctora en Relaciones Internacionales, el resultado de la primera vuelta refleja un Brasil polarizado, donde el bolsonarismo ha crecido y el lulismo ha mostrado una contracción. Un informe de Latinobarómetro destaca un avance de la agenda conservadora y una desconfianza en el sistema de partidos, con un apoyo a la democracia menor que en otras regiones del continente.
El análisis de la situación electoral indica que, a pesar de los buenos indicadores económicos de Lula, muchos ciudadanos no los perciben, lo que ha llevado a un rechazo hacia su gestión. La inseguridad, el narcotráfico y la corrupción han moldeado una agenda que la derecha ha sabido interpretar mejor. Aunque la influencia de los movimientos evangélicos fue significativa en la campaña anterior, en esta elección su impacto parece haber disminuido.
Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo en Fundar, señala que en 5.498 de los 5.570 municipios del país, el voto se ha desplazado de Lula a Bolsonaro, evidenciando un rechazo a la gestión del PT y un sentimiento anti-Lula sólido en la población. Esto refleja la dificultad del PT para ofrecer una narrativa de futuro y una alternativa a los problemas actuales.
En cuanto a las relaciones con Argentina, Brasil es su principal socio comercial y actualmente enfrenta un conflicto diplomático serio, con embajadores retirados. La elección del 25 de octubre podría cambiar este escenario. Si Lula gana, es probable que el conflicto se prolongue, mientras que una victoria de Bolsonaro podría facilitar el restablecimiento de relaciones diplomáticas, aunque no se espera una cooperación significativa.
Bolsonaro deberá equilibrar su relación con China, que es crucial para el agronegocio brasileño, mientras mantiene un enfoque político hacia Washington. La capacidad de Brasil para sortear restricciones comerciales y su habilidad para manejar relaciones complejas serán clave en este nuevo contexto.
Los internacionalistas advierten que el mundo ha pasado de la cooperación a la disputa, lo que podría complicar el comercio mundial en los próximos años. Las tensiones geopolíticas y las barreras comerciales son factores limitantes, aunque las inversiones en inteligencia artificial podrían impulsar el comercio.
Finalmente, la situación política en Estados Unidos también influye en el contexto global. Las elecciones de noviembre podrían cambiar la dinámica de las relaciones con China y afectar la estrategia de Estados Unidos en el hemisferio americano.
Fuente: El Litoral